Correlación de Fuerzas y Perspectivas desde la Revolución: Una Mirada desde el Poder Popular y la Lucha por el Derecho a la Vivienda

El ciclo electoral que abarca desde las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 hasta las elecciones municipales del 27 de julio de 2025 marca un punto de llegada que debe ser a su vez un punto de partida para este ciclo de la Revolución Bolivariana.
En un contexto de disputa política y social, agravado por un bloqueo económico sin precedentes, como militante de los movimientos sociales, presento un balance crítico de la correlación de fuerzas entre el Chavismo, la oposición y la construcción del Poder Popular. Asimismo, planteo perspectivas para materializar el derecho a la vivienda y el hábitat en este período, con énfasis en la resistencia revolucionaria, la evaluación de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) y la lucha contra las narrativas hegemonizadas de la oposición.
La Oposición: Fragmentación, Narrativas Hegemónicas y Pérdida de Legitimidad
La oposición, en los últimos años ha logrado imponer en el sentido común, incluso en algunas capas populares, la narrativa de que todos los problemas económicos son responsabilidad exclusiva del Gobierno, minimizando en el imaginario colectivo el impacto devastador del bloqueo económico impuestos por Estados Unidos y sus aliados. Esta narrativa, amplificada por medios internacionales y redes sociales, ha calado en algunos sectores desencantados que enfrentan dificultades cotidianas como la inflación. Lo grave de este fenómeno es que desvía la atención de las verdaderas causas estructurales de la crisis, trasladando la culpa al proyecto revolucionario mientras exonera al imperialismo, a la derecha apátrida y al capital especulativo.
Sin embargo, la oposición ha perdido legitimidad entre sus propias bases. Su estrategia de boicot electoral en las parlamentarias, regionales y municipales, resultó en un declive de su fuerza electoral y del sector más sirviente al imperialismo. Factores opositores como la llamada Alianza Democrática, Un Nuevo Tiempo y Fuerza Vecinal lograron escaños el la Asamblea Nacional y 50 alcaldías, pero su impacto fue marginal. La insistencia en vías violentas y la dependencia de agendas extranjeras han generado un creciente rechazo en sus bases, que cada vez más se distancian de llamados a la desestabilización y la intervención externa.
El Chavismo: Resistencia y Hegemonía Política
El Chavismo, visto como la expresión al unísono de Gobierno, Pueblo y FANB, ha demostrado una capacidad extraordinaria de resistencia frente a las agresiones externas e internas, consolidando su hegemonía política en el ciclo electoral 2024-2025. Hablar de «resiliencia» sería un error, ya que este término, promovido desde lógicas neoliberales, traslada a los sectores populares la responsabilidad de gestionar individualmente las consecuencias de un sistema capitalista perverso, eximiendo a las élites de su rol en la acumulación de beneficios a costa de la explotación. La resistencia chavista, en cambio, es colectiva, organizada y consciente, anclada en la lucha por un proyecto Socialista que desafía las dinámicas del capital. En las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, el Presidente Nicolás Maduro fue reelecto pese a todo el ataque y bloqueo económico, En las elecciones parlamentarias y regionales del 25 de mayo de 2025, el Gran Polo Patriótico, liderado por el PSUV, obtuvo 256 de 285 escaños en la Asamblea Nacional y 23 de 24 gobernaciones, incluyendo estados clave como Zulia, Barinas, Nueva Esparta y la importante presencia y activación del Estado del Esequibo. En las elecciones municipales del 27 de julio de 2025, el chavismo conquistó 285 de 335 alcaldías, un avance respecto a las 212 de 2021. Estos resultados reflejan la capacidad del chavismo en el Gobierno para sostener el poder político, un logro fundamental para la continuidad del proyecto iniciado por el Comandante Hugo Chávez. El gran reto del chavismo, de nuestro proceso, es articular el sostenimiento del poder político con la profundización del proyecto político socialista. La situación económica por los factores anteriormente descrito ha frenado la participación política de los sectores populares que, aunque identificados con el chavismo, expresan preocupación por el incesante ataque a nuestra moneda que afecta la microeconomía a pesar del repunte en los índices macroeconómicos. Este desafío exige una autocrítica revolucionaria para fortalecer la movilización de las bases y transformar las relaciones de producción capitalistas hacia un modelo socialista basado en la justicia social y la participación protagónica. Un logro destacado en esta coyuntura es la implementación de las Consultas Populares de Proyectos Comunales que por empuje e ímpetu del Presidente Nicolás Maduro, fortalece la dimensión organizativa en las Comunas y en los Circuitos Comunales. Esta iniciativa, enmarcada en las 7 Transformaciones del Plan de la Patria, fortalece la democracia participativa, consolida la participación de la juventud como motor de la renovación revolucionaria, garantizando la continuidad del proyecto chavista en las nuevas generaciones, es decir, luego de tantos años hay un horizonte claro de por donde empujar: el Socialismo.
El Poder Popular: Protagonismo, Retos y Renovación
El Poder Popular ha sido unos de los pilares de la resistencia revolucionaria, sin embargo, algunas organizaciones históricas de movimientos sociales de la Revolución Bolivariana se han visto disminuidas en los últimos años debido a la coyuntura económica, que ha limitado su capacidad operativa, a su falta de autonomía organizativa, dependiendo en exceso de estructuras estatales, la ausencia de una dirección colectiva capaz de enfrentar las dificultades recientes, y en el mejor de los casos, se han sumado a la gran instancia organizativa territorial de la Comuna. Estas debilidades han evidenciado la necesidad de fortalecer la autonomía y la capacidad de gestión de las organizaciones populares.
A pesar de estos retos, como ya lo mencionábamos, la alta prioridad que el Presidente Nicolás Maduro ha dado al proyecto comunal ha sido fundamental para revitalizar el Poder Popular. Su apuesta por las Comunas ha logrado incorporar a numerosos militantes revolucionarios que, previamente, no participaban en la construcción comunal, fortaleciendo la organización de base. Las Consultas Populares de Proyectos Comunales y la Consulta Popular de la Juventud del 27 de julio de 2025, son un ejemplo de este impulso, evidenciando la renovación natural de la Revolución. La juventud, como motor de este proceso, garantiza la continuidad del proyecto Socialista. No obstante, persisten desafíos: la necesidad de transformar la forma de hacer política, la burocratización de algunas instancias desde el poder popular, el sectarismo, la limitada transferencia de poder real y la necesidad de mayor autonomía para que las comunas lideren transformaciones estructurales.
La Segunda Transformación del Plan de la Patria y el Derecho a la Vivienda
La Segunda Transformación del Plan de la Patria 2025-2031, propuesta por el Presidente Nicolás Maduro, plantea un horizonte estratégico para profundizar el Socialismo Bolivariano con el derecho a la vivienda como eje central. Esta transformación establece una meta central: construir ciudades comunales para el Buen Vivir que integren vivienda, servicios y espacios públicos, lo cual parte en cuestionar el modelo de las ciudades que tenemos y aún más importante, debatir y trabajar sobre la renta del suelo cuya plusvalía sigue quedando en pocas manos y los «grandes apellidos». Además, esta transformación promueve la transferencia de recursos, tecnología y conocimientos a las comunidades para romper con la dependencia del sector privado y combatir la especulación inmobiliaria.
Balance y Reflexión sobre la Gran Misión Vivienda Venezuela
La Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), lanzada en 2011, ha sido un pilar fundamental de la Revolución Bolivariana, construyendo y mejorando millones de viviendas hasta 2025, en un contexto de bloqueo económico que ha limitado el acceso a recursos y materiales. Este logro es histórico, ya que ha garantizado el derecho a la vivienda a millones de familias excluidas por el modelo capitalista, consolidando el apoyo popular al proyecto chavista. Un aspecto particularmente positivo ha sido la experiencia de autoconstrucción y autogestión liderada por las Asambleas de Viviendo Venezolano y los Campamentos de Pioneros, que han permitido a comunidades organizadas participar directamente en la construcción de sus viviendas, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la capacidad productiva del Poder Popular. Estas iniciativas han demostrado que, cuando las comunidades tienen acceso a recursos, asistencia técnica y suelos, pueden generar y producir hábitat digno para las grandes mayorías.
Sin embargo, en los recorridos de campaña realizados durante el ciclo electoral 2024-2025, el tema de la vivienda sigue siendo una prioridad para diversas capas de la población, desde sectores populares hasta clases medias, evidenciando que la demanda habitacional persiste. La situación económica, agravada por las medidas unilaterales, ha sido una limitación significativa para la GMVV, afectando la disponibilidad de materiales de construcción y encareciendo los costos. Además, el modelo de construcción ha dependido en gran medida de alianzas con el sector privado y de proyectos estatales centralizados, lo que ha restringido o disminuido la participación protagónica de las comunidades.
Esta reflexión nos lleva a la necesidad de profundizar la producción social del hábitat, promoviendo mecanismos que permitan a las comunidades organizadas participar activamente en la construcción y gestión de las viviendas. Una política de vivienda efectiva no se limita a construir nuevas unidades, sino que debe abordar la mejora de las viviendas existentes, especialmente en los barrios populares, y enfrentar el desafío de abordar el llamado mercado secundario, incluyendo inmuebles de vieja data, inquilinatos, pensiones y ocupaciones. Estas aristas representan una oportunidad para dignificar las condiciones de vida de sectores vulnerables y garantizar el derecho a la ciudad, al hábitat y a la vivienda.
Perspectivas para Materializar el Derecho a la Vivienda desde el Poder Popular
Desde nuestra perspectiva, la materialización del derecho a la vivienda en el marco de la Segunda Transformación requiere articular la capacidad real productiva del Poder Popular con políticas públicas transformadoras, tomando en cuenta las lecciones de la GMVV, incluidas las experiencias exitosas de autoconstrucción y autogestión, nos atrevemos a reiterar las siguientes líneas estratégicas:
Plan Socialista de Hábitat y Vivienda 2026-2031: Diseñar un plan que renueve las Misiones GMVV y GMBNBT, que los articule con el Poder Popular: Movimientos Sociales y Comunas, promoviendo la producción autogestionaria del hábitat y la vivienda y en sentido más concreto, la producción de componentes de construcción por empresas comunales y la creación de fondos de ahorro colectivo para financiar proyectos habitacionales nuevos y de regularización de inmuebles existentes. El Plan debe incluir metas específicas para la construcción de nuevas viviendas por el Poder Popular, rehabilitación de viviendas existentes y la gestión del mercado secundario con la adquisición de inmuebles de vieja data y su posterior gestión colectiva.
Profundización de la Producción Social del Hábitat: La GMVV debe evolucionar hacia un modelo donde al menos el 50% de las viviendas sean construidas directamente por el Poder Popular, Movimientos Sociales y Comunas, ampliando las experiencias de las Asambleas de Viviendo Venezolano y el Movimiento de Pobladores. Esto implica transferir suelos, materiales y asistencia técnica, y fortalecer la creación de empresas comunales de construcción para garantizar la sostenibilidad de los proyectos. Las consultas populares deben priorizar proyectos habitacionales comunitarios.
Rehabilitación y Transformación Integral de Barrios: Avanzar en la titulación masiva de tierras y en la transformación integral de barrios populares, con inversión importantes en proyectos estructurantes de mitigación de riesgo, infraestructura y espacios públicos. Esto incluye programas de mejoramiento de viviendas existentes, priorizando techos y sistemas de saneamiento para garantizar condiciones dignas.
Gestión sobre los inmuebles de vieja data: Desarrollar políticas específicas para el parque de viviendas existentes, abordando el problema de inquilinatos, pensiones y ocupaciones. Proponemos un programa de regularización de inmuebles de vieja data, con la creación de fondos retornables para la adquisición y rehabilitación de edificios, la protección de inquilinos frente a desalojos arbitrarios, promoviendo modelos de propiedad colectiva o cooperativas de vivienda.
Combate a la Especulación Inmobiliaria: Promulgar medidas que regule el mercado inmobiliario, combata el latifundio urbano y proteja a los inquilinos, trabajadoras residenciales, poseedores, nuevas parejas y familias, generar incentivos fiscales para alquileres asequibles y sanciones a la especulación.
Fortalecimiento de los Movimientos Sociales: Reconocimiento de todas las instancias organizativas en materia de vivienda y hábitat y generación de un gran frente nacional de Movimientos Sociales por el Hábitat y Vivienda para que incidan en las políticas públicas. Este espacio debe articular y fomentar la participación de las comunas en la planificación y ejecución de proyectos.
Formación para la Revolución Urbana: Implementar programas de formación técnica y política para que las comunidades lideren la planificación urbana, la construcción sostenible y la gestión del hábitat, fortaleciendo la autonomía del Poder Popular.
A modo de Síntesis
El ciclo electoral 2024-2025 demostró la alta resistencia del chavismo, que ha sostenido el poder político frente a un bloqueo económico brutal y una oposición fragmentada que, aunque ha logrado imponer narrativas de culpabilización, pierde legitimidad entre sus bases por su apuesta por la violencia y la injerencia extranjera. El Poder Popular, revitalizado por la prioridad dada por el Presidente Maduro al proyecto Comunal y la participación juvenil, es el motor de la renovación revolucionaria, a pesar de los retos enfrentados por algunos movimientos sociales históricos. La Segunda Transformación del Plan de la Patria ofrece una hoja de ruta para consolidar el derecho a la vivienda, con el Poder Popular como protagonista de la Revolución Urbana. La GMVV ha sido un logro histórico, especialmente por las experiencias de autoconstrucción y autogestión de las Asambleas de Viviendo Venezolano y los Pobladores, pero debe evolucionar hacia un modelo de producción social que incluya la mejora de viviendas existentes y la gestión del mercado secundario.
Desde los movimientos sociales, seguiremos luchando para que la resistencia y ofensiva colectiva y popular derrote las lógicas del capital, construyendo un futuro donde la vivienda digna sea un derecho inalienable, guiados por el legado del Comandante Chávez y el liderazgo del Presidente Nicolás Maduro.
¡Por el Socialismo, por el Poder Popular, por la Comuna, por el Derecho a la Vivienda, por la Revolución Urbana!














































































